miércoles, 28 de septiembre de 2016

miércoles, 13 de julio de 2016

Estimados amigos:


            Queremos presentarles el libro: “El Camino del corazón” -10 días en un monasterio-, que la editorial CCS ha publicado en su colección Shalóm, y cuyos autores son: Ernestina Álvarez Tejerina, monja benedictina de Santa María de Carbajal, y su hermano, Pedro. Es su décimo libro.  
            El texto quiere ser una ayuda para los buscadores que se acercan a los monasterios atraídos por la música callada de sus moradores. A los largo de diez días, diez capítulos, se esbozan pinceladas de lo que es la vida cotidiana en un cenobio benedictino, para proporcionar pistas a los huéspedes de lo que están o pueden llegar a vivir.
            Tenemos la suerte de contar en el relato con una doble visión, la del huésped que acude, quizás por primera vez a una hospedería monástica, y la del monje que le acoge y dialoga ampliamente con él.
            El protagonista del libro se siente saturado de conceptos, palabras, pensamientos…, quiere parar, empezare a quitar, pero ¿cómo?, ¿dónde? Toma la valiente decisión de ir  unos días a un monasterio.
            —¿Puedo pasar unos días en la hospedería? – pregunta.    
            —Por supuesto… -contesta el monje. Nuestra misión es la acogida a los huéspedes como si fueran Cristo peregrino.
            Para muchos será difícil entender esta aventura. ¿Qué vas a hacer allí tú solo? ¿Tan mal te encuentras? ¿No sería mejor que fueras a la playa, un SPA, o a un macro concierto…?
            Lo que sucede al seguir la jornada monástica durante unos días es difícil de explicar, hay que vivirlo. No obstante, los autores quieren anticipar algún olor, color, sabor, de ella. Una advertencia, es una experiencia paradójica: se asciende bajando, menos es más y la meta es la simplicidad.
            Durante la estancia se puede pasar por diferentes estados, se suele llegar estresado, angustiado, y se termina, experimentando cierta unificación en torno al ser. Las vivencias más frecuentes y por las que los autores ayudan a transitar son muy variadas: la lectio divina y la liturgia, otras formas de conocer además de la racional, la meditación y la contemplación, la importancia de la atención, la consciencia, otras dimensiones del tiempo, el trabajo, la energía, la trasformación integral de la persona...
            La estancia temporal en los monasterios tendría que ser más frecuente en la vida de los cristianos. Monjes y laicos juntos bajo la sombra de protección de la espiritualidad benedictina, viviendo el “arquetipo monástico”, la búsqueda de lo esencial y la simplicidad, que todo ser humano poseemos.
            La Iglesia declara que la experiencia monástica es puente para el encuentro de las religiones. En la medida en que nuestra búsqueda es más radical, es más sencillo el compartir experiencias con los auténticos buscadores de las otras tradiciones. Por ello los autores han introducido textos y experiencias de grandes santos de otras religiones. “Tanto más lejos podemos llegar cuanto más honda sea nuestra experiencia de Dios”.
           
              
            Ernestina Álvarez, monja benedictina del monasterio de Santa María de Carbajal de León, es doctora en Medicina y Cirugía por la Universidad Complutense de Madrid y licenciada en Ciencias Religiosas por la Universidad Pontificia de Salamanca.
            Pedro Álvarez, licenciado en Derecho por la Universidad Au­tónoma de Madrid, desarrolla su actividad profesional como funcionario.ciones religiosas. de vida monástica y contemplativa.

sábado, 1 de agosto de 2015

ORACIÓN

“Jesús, mi Dios, mi redentor, mi amigo, mi íntimo amigo, mi corazón, mi cariño: Aquí vengo, para decirte desde lo más profundo de mi corazón y con la mayor sinceridad y afecto de que soy capaz, que no hay nada en el mundo que me atraiga, sino tú sólo, Jesús mío. No quiero las cosas del mundo. No quiero consolarme con las criaturas. Sólo quiero vaciarme de todo y de mí mismo, para amarte sólo a ti..
Para ti, Señor, todo mi corazón, todos sus afectos, todos sus cariños, todas sus delicadezas. ¡Oh Señor!, no me canso de repetirte: Nada quiero sino tu amor y tu confianza. Te prometo, te juro, Señor, escuchar siempre tus inspiraciones, vivir tu misma vida. Háblame muy frecuentemente en el fondo del alma y exígeme mucho, que te juro por tu corazón hacer siempre lo que tú deseas, por mínimo o costoso que sea. ¿Cómo voy a poder negarte algo, si el único consuelo de mi corazón es esperar que caiga una palabra de tus labios, para satisfacer tus gustos? Señor, mira mi miseria, mi debilidad. Mátame antes de que te niegue algo que tú quieras de mí. ¡Señor, por Madre! ¡Señor por tus almas! Dame esa gracia…[26]
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[26] Recogida por Fernando García Gutiérrez, SJ, El padre Arrupe en Japón, Sevilla 1992. Este libro reproduce doce oraciones en su mayoría conocidas del padre Arrupe